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La dolorosa pérdida de Charly, el alma de La Bajadita, tras la explosión

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Carlos “Charly” López era uno de los rostros de La Bajadita. Durante años estuvo detrás del mostrador, despachando tacos y atendiendo a los clientes que llegaban hasta este negocio familiar de Álvaro Obregón. La noche del viernes, una explosión terminó con su vida y golpeó directamente a su familia.

Para quienes conocían La Bajadita, Charly no era un desconocido. Era el hombre que estaba ahí, frente a la plancha, despachando los tacos que durante años convirtieron al negocio de la calle Jacintos en un punto conocido por los vecinos de la zona.

La taquería era un negocio familiar y también el sustento de varias personas de la familia López. Entre quienes se encontraban en el lugar estaban sus hermanos Bryan, Jesús Geovanni, su madre Irma y la novia de Bryan, quien también trabajaba en La Bajadita y resultó lesionada.

La noche del 11 de septiembre todo cambió.

Una fuerte explosión provocó daños en varios inmuebles y dejó personas atrapadas entre los escombros. Aunque inicialmente se señaló a la taquería como el punto donde habría ocurrido el estallido, posteriormente se estableció que la explosión habría sido provocada por acumulación de gas en un inmueble contiguo, cuya onda expansiva alcanzó directamente a La Bajadita.

Entre las víctimas estaba Carlos “Charly” López, de aproximadamente 55 años, quien murió en el lugar. La tragedia alcanzó también a otros integrantes de su familia.

Bryan López resultó lesionado y tuvo que ser atendido. Su madre, Irma, permanecía bajo atención médica, mientras que su hermano Jesús Geovanni López, de 22 años, sufrió un derrame cerebral y fue trasladado para recibir atención especializada. La novia de Bryan, quien además de ser parte de su familia era trabajadora de La Bajadita, también resultó lesionada.

Durante años, La Bajadita fue mucho más que un lugar para comer tacos. Era el negocio con el que esta familia se ganaba la vida y un punto conocido por los vecinos de Minas de Cristo.

Ahora, detrás de los muros dañados y los escombros, queda la historia de una familia que perdió a uno de los suyos y que enfrenta las consecuencias de una tragedia que cambió para siempre el lugar donde durante años trabajaron juntos.

Charly era ese hombre que muchos clientes identificaban detrás del mostrador. El que despachaba los tacos, el rostro cotidiano de La Bajadita. Hoy, su ausencia es una de las heridas que dejó aquella explosión.